¿Cara o sello? ¿Águila o sol? ¿Cara o ceca? Las tres expresiones son sinónimos del popular “cara o cruz” de nuestros sorteos improvisados. Y quizás haya gente que se pregunte hasta cuándo sobrevivirán las monedas para mantener este juego de azar, por el trepidante avance de la tecnología digital. Pero basta con echar un vistazo al sorteo del campo o del saque inicial de cualquier partido de fútbol para darse cuenta de que el uso de las monedas, y por lo tanto su producción, está y seguirá estando vigente.
El responsable de Desarrollo de Producto y Asistencia Técnica al Cliente de Arania, Rafael Mendoza, no tiene dudas al respecto: “El mercado de fabricación de monedas continúa siendo un sector muy estable y con futuro en el que Arania lleva inmersa desde hace más de 20 años”.
Rafael admite que en el continente europeo y en otros países como Estados Unidos y China el avance de los pagos digitales cada vez tiene una mayor afección sobre el uso de la moneda. Pero a continuación recuerda que hay otros muchos estados de Asia, América y África que demandan acuñación de moneda porque es el método principal para realizar pagos y transacciones en la operativa cotidiana de su población.
“Es posible que no sea un mercado al alza pero lo que estamos viendo en los últimos cinco años de avance de los pagos digitales es que sigue vivo y con futuro. Es un mercado que se mantiene de forma estable”, afirma.
¿Y qué representa este sector dentro de la actividad de Arania? “Es uno de nuestros sectores o segmentos clásicos”, afirma.
El responsable de Desarrollo de Producto de Arania explica que en la actualidad hay dos tipos de moneda: las de acero recubierto con metales como latón, cobre, níquel…, y las que, como el euro, tienen una base de aleación como el cuproníquel. La actividad de Arania se centra en la producción del fleje de acero que posteriormente se convierte en los cospeles o discos de metal que sirven de base para el recubrimiento con otros metales y para la acuñación final.
El destino final de esos flejes es un misterio. Rafael recuerda que la fabricación de moneda para los diferentes estados del mundo es un sector estratégico y se lleva a cabo bajo estrictas medidas de seguridad y confidencialidad. Por eso no puede identificar de forma fehaciente las monedas en las que Arania está presente.
En cualquier caso, todo el acero que sirve de base a estas monedas tiene que tener tres características básicas. “Debe ser blando y tener una dureza específica que permita llevar a cabo una estampación adecuada, y conseguir que la figura y el diseño queden perfectamente definidos. En segundo lugar debe contar con una superficie brillante que asegure el recubrimiento electrolítico y que al mismo tiempo realce la belleza de la moneda. Y por último, el espesor tiene que ser lo más exacto posible, con una desviación mínima, porque este factor va ligado al peso de la moneda, que es fundamental, por ejemplo, para su uso en máquinas expendedoras”.
El proceso de fabricación de la chapa de acero tampoco está exento de retos. Rafael insiste en que el principal desafío consiste en conseguir una superficie con poca rugosidad; en el resto de características, Arania cuenta con una notable ventaja porque dispone de equipos de última generación que consiguen flejes con los espesores adecuados, y porque las características mecánicas que obtiene son también de una elevada precisión.
El encargado de desarrollar el proceso completo es el Departamento de Tecnología de Proceso y Producto, que define los parámetros de superficie, espesor y dureza, y que es el responsable de garantizar un producto excelente y con una superficie brillante.
Una vez elaborados los flejes de acero, estos se envían al cliente para que produzca los cospeles y los someta al recubrimiento metálico deseado, y a continuación se remiten a una tercera empresa que es la que se encarga de acuñar las monedas con diferentes motivos. En ese momento es cuando adquieren su valor fiduciario.
La calidad del producto, en un mercado global y altamente competitivo, resulta fundamental pero no suficiente; por eso Arania ofrece a sus clientes una propuesta de valor basada en la rapidez, la disponibilidad y el servicio. “Lo que más valoran nuestros clientes es la capacidad de respuesta, la flexibilidad, la disponibilidad de materia prima, el servicio, las entregas…, incluso por encima de la variable del precio. Y en el aspecto de la confiabilidad estamos a la cabeza del sector. Estos elementos pesan en nuestros clientes mucho más que el factor precio porque saben que nuestro producto y nuestro servicio son excelentes.”, afirma.
La determinación por cuidar la atención al cliente es la que, entre otras cosas, lleva a Arania a huir de los llamados tenders, o grandes procesos de compra de material que incluyen un volumen enorme de producto y largos plazos de suministro. “Nosotros preferimos negociar con el cliente local pero no para atender grandes pedidos. Nos gusta movernos en cantidades más pequeñas, y preferimos mantenernos en lo que somos buenos y en dar buen servicio que en afrontar grandes pedidos con plazos de entrega dilatados que, además, entrañan mayores riesgos. Este hecho sitúa nuestras propuestas de valor en la flexibilidad y el servicio”, explica.
Todos estos elementos han permitido a Arania mantener e incluso engrosar una cartera de clientes fiel en el sector de la moneda a lo largo de la última década, hasta el punto de considerar este sector como uno de los cuatro más importantes de su actividad. “¿Quién entiende esto cuando nos encontramos en pleno auge del dinero digital?”, se pregunta Rafael Mendoza de forma retórica para responder a continuación: “Nuestros clientes son europeos pero ellos exportan al resto del mundo, a África, América, Asia…. Hay muchos países que todavía utilizan la moneda como concepto refugio, el cash, y millones de personas que todavía carecen de un acceso fácil a internet y que necesitan la moneda para sus transacciones diarias. Incluso en nuestro entorno, donde el dinero digital está cada vez más implantado, todos queremos tener siempre un plan B, que es la moneda”.
Y aunque el Responsable de Desarrollo de Producto de Arania prefiere no aventurar en qué monedas ha participado y participa su empresa, concluye: “Cualquier moneda del mundo que reaccione ante la presencia de un imán podría llevar el acero de Arania”.

