“Para encontrar nuevas oportunidades de negocio nuestro ‘target’ ahora es el mundo”
Se podría decir que Federico Piccardi es un comercial de raza: donde hay amenazas él busca las oportunidades, aunque sin perder de vista los retos de futuro que afronta Arania. Piccardi sabe que el tablero económico mundial se ha movido, que debe buscar las nuevas oportunidades comerciales fuera de Europa y que la principal “amenaza” del sector se encuentra en Asia. Y también sabe que la mejor manera de combatir este reto es con una propuesta de valor basada en la calidad del servicio y en un producto de alto valor añadido. Además, incorpora un ingrediente a esta receta: la cercanía y el contacto con el cliente, algo que se había perdido desde el Coronavirus. “Tenemos que estar con las personas, escuchar, saber cuáles son sus necesidades y que el cliente sienta cercanía con el proveedor”.
Pregunta. ¿Había conocido una coyuntura internacional tan compleja como la que estamos viviendo con la guerra de Irán?
Respuesta. En este momento es especialmente compleja pero desde el Coronavirus ha habido varios años muy movidos, con la guerra de Ucrania, los aranceles de Trump, el conflicto con Irán… ya estamos un poco acostumbrados a eventos muy importantes que cambian no solo las dinámicas del mercado sino las dinámicas de la vida.
P. Bloqueo de rutas marítimas estratégicas, escasez de suministro de materias primas, costes energéticos por las nubes… ¿Cuál diría que es el aspecto más crítico de los que afectan al sector siderúrgico en la actualidad?
R. El sector siderúrgico depende muchísimo de la energía y le afecta directamente. Estos días hemos visto cómo el precio del gas se ha duplicado, el del petróleo ha pasado de 50 o 60 dólares a 110… esto influye directamente en la industria siderúrgica, que por otra parte ya venía bastante tocada desde hacía tiempo. Si miramos a Europa en los últimos 20 años la producción de acero prácticamente se ha mantenido igual o ha disminuido mientras que en otras regiones ha crecido, casi se ha multiplicado por diez. Esto va a afectar especialmente ahora a la industria siderúrgica, especialmente la europea, que si ya era poco competitiva ahora va a empeorar. Y otro es el riesgo es que se pueda romper la cadena de suministro.
P. Este conflicto se produce después de que la administración estadounidense haya endurecido su política arancelaria con respecto a los países europeos…
R. Sí, ha endurecido la política arancelaria, otros países la han copiado y parece que cada continente se está protegiendo. Estados Unidos se protege de Europa y de China, Europa lo hace de China… estamos viendo que hay muchísimos cambios a nivel económico. En nuestro caso, vendíamos a un país y nos hemos encontrado de repente con unos aranceles del 50% y nos hemos visto excluidos, hemos perdido ventas. Pero por otro lado se nos han abierto oportunidades. Hay que seguir todo esto muy de cerca porque se pueden abrir oportunidades.
“Debemos salir fuera de Europa y buscar nuevos mercados”
P. Arania, al igual que el resto del Grupo, siempre ha tenido vocación de crecimiento y un afán claro por la internacionalización. ¿Siguen siendo estos principios dos de los ejes de funcionamiento de la empresa?
R. Sí, para nosotros la internacionalización ha sido siempre una vocación clara. Siempre hemos insistido y apostado por ella. Antes hablábamos del mercado europeo pero para encontrar nuevas oportunidades nuestro target ahora es el mundo. Y también tenemos vocación de crecimiento pero sobre todo queremos apostar por el servicio y la calidad. Llevamos muchos años apostando por tres pilares: el servicio, las personas y la calidad. Y la internacionalización es fundamental y por eso ahora tenemos que salir fuera de Europa y buscar nuevos mercados.
“El 75% de la producción de acero es asiática y esto es muy peligroso porque llega a Europa bastante barata y es complicado competir con esos precios”
P. Y no hemos hablado de la competencia china y asiática, que producen cerca del 50 y del 70% del acero mundial.
R. Es un gran problema, una gran amenaza. Cuando yo entré en Arania en el año 2000 China producía 120 millones de toneladas y Europa, 160. Han pasado 25 años y Europa sigue igual pero China ha multiplicado esa cifra por 10. Ahora el 75% de la producción de acero es asiática y esto es muy peligroso porque llega a Europa bastante barata y resulta muy complicado poder competir con esos precios. ¿Qué está haciendo Europa? Imponer aranceles para intentar bloquear esta oleada de acero que está destrozando el mercado. Y detrás de eso tenemos el impacto de los coches eléctricos chinos, que están invadiendo el continente. Desgraciadamente los componentes y las piezas de estos vehículos son chinas y nuestro acero queda fuera de su producción, y éste es uno de los problemas que tenemos en estos momentos.
P. Algunas empresas de automoción chinas ya han empezado a instalar plantas en España…
R. Efectivamente, eso es importante porque si quieren vender aquí tienen que instalarse y producir como hizo Europa hace años, cuando empezó a deslocalizar sus fábricas. Esto puede ser una oportunidad para nosotros.
“Tenemos que ser rápidos, suministrar a tiempo el material y entregar productos de alto valor añadido, que es lo que nos permite protegernos de los materiales asiáticos”
P. ¿Cómo puede hacer frente Arania a todos estos retos desde un punto de vista estratégico?
R. Para nosotros es fundamental apostar por la calidad del servicio y ofrecer un producto de alto valor añadido. En este momento el acero que viene de China es de bajo valor y por eso tenemos que seguir apostando por la calidad y por el servicio, que es cada vez más importante. En los últimos cuatro o cinco años los programas cambian y nuestros clientes no son capaces de prever qué es lo que va a pasar en los próximos cuatro o cinco meses. Tienes que ser rápido y suministrar a tiempo el material. Pero también tenemos que buscar y entregar productos de alto valor añadido, que es lo que nos permite protegernos de los materiales asiáticos.
“La cercanía con el cliente es una de nuestras propuestas de valor que se había perdido con el Coronavirus: tenemos que estar con las personas, escuchar y conocer sus necesidades”
P. ¿Son éstas sus principales propuestas de valor?
R. Sí, y una más: la cercanía con el cliente. Con el Coronavirus perdimos la costumbre de visitar a los clientes y manteníamos el contacto con ellos a través de videoconferencia. Ahora hemos fomentado las visitas, tenemos que estar con las personas, escuchar, saber cuáles son sus necesidades… porque el contacto humano se había perdido. Se trata de volver a lo de antes y que el cliente sienta cercanía con el proveedor.
“Arania exporta el 65% y para ser competitivos tenemos que optimizar nuestra cadena de suministro y controlar los costes, que han sufrido un incremento importante”
P. ¿Con esta incertidumbre y con la compleja coyuntura internacional, cuáles dirías que son los retos de futuro de Arania?
R. Es difícil porque cada año tenemos algo nuevo. Arania es empresa centrada en la exportación, alrededor del 65%, por lo tanto tenemos que ser competitivos. Eso significa que nuestro producto tiene que viajar y que tenemos que optimizar nuestra cadena de suministro y nuestra producción para ser competitivos en los países en los que vamos a vender. Nuestro producto tiene un alto valor añadido y puede viajar pero tenemos que controlar los costes, que han sufrido un incremento importante. Y otro reto es que no tenemos que mirar solo hacia España o Europa sino hacia el mundo entero. Hace dos años empezamos a mirar el mercado canadiense y se dio la casualidad de que Trump impuso aranceles a Canadá, que hizo lo mismo con Estados Unidos. Con ello a nosotros se nos abrió una oportunidad de venta en Canadá y actualmente un porcentaje de nuestra facturación va hacia ese país.
“Tenemos que buscar un equilibrio entre la descarbonización y la competitividad para no correr el riesgo de morir de éxito”
P. ¿Con todos estos avatares, ha pasado la descarbonización a un segundo plano o sigue siendo un aspecto troncal de su política?
R. Es fundamental. Arania se ha puesto un objetivo muy ambicioso para 2035. Es verdad que en este momento lo que estamos viendo es que el mercado todavía no está receptivo al 100%. El problema que tenemos es el coste. El mercado está muy interesado en el acero de bajas emisiones, pero está primando el precio por encima de otras consideraciones. Ambos objetivos pueden convivir, la descarbonización es muy importante pero no puede ser un must porque podríamos perder competitividad con respecto al resto de países, sobre todo de fuera de Europa. Se trata de buscar un equilibrio con la competitividad porque, si no, corremos el riesgo de morir de éxito y no podemos permitirlo.
“Nuestros grupos de interés nos ven como una empresa joven, dinámica, con mucho optimismo, extremadamente profesional y que cumple lo que dice”
P. ¿Cómo perciben a Arania los distintos grupos de interés, es decir, clientes, proveedores, instituciones, entidades financieras…?
R. Desde fuera se nos ve como una empresa joven, dinámica, con mucho optimismo, que transmite energía positiva y que es extremadamente profesional. Cuando me reúno con los proveedores que nos vienen a visitar o cuando participamos en ferias siempre nos transmiten que ven un entusiasmo y una profesionalidad que es difícil de encontrar. Y también las entidades financieras perciben que Arania es una empresa muy dinámica que se mueve y que, sobre todo, cumple lo que dice.
“Las personas son el corazón de la empresa. Es importantísimo transmitirles optimismo porque ese buen ambiente se traslada fuera y ese es un factor importante de nuestro éxito”
P. ¿Y con respecto a las personas que integran la empresa? ¿Qué peso tienen?
R. Las personas son el corazón de la empresa. Es importantísimo invertir en ellas, estar con ellas, ayudarlas y transmitirles optimismo. Y al mismo tiempo tienen que pensar que hay que ser profesionales, que hay que escuchar al cliente y sobre todo hay que dar un buen servicio. Es importante que las personas tengan la sensación de estar protegidas, de encontrarse en un entorno positivo seguro. Estamos en un mundo en el que recibimos inputs negativos y nuestro trabajo nos absorbe casi el 70% de nuestra vida, por eso es importante que nuestro entorno sea positivo; eso es lo que intentamos transmitir a la gente. Después, este buen ambiente se transmite fuera y creo que es un factor importante de nuestro éxito.


