Leire Barayazarra: “El camino hacia la igualdad en la industria no se debe recorrer solo entre mujeres, es fundamental sumar para que los equipos sean diversos”
“Poner freno a la mujer es poner límite al mar”. Hace casi cinco siglos Lope de Vega valoraba con esta frase la fuerza, la pasión y la autonomía de las mujeres en un contexto histórico y social más que restrictivo, casi misógino.
En pleno año 2026, el pasado martes 3 de febrero, esta misma frase sirvió a la profesora y doctora en Historia Moderna y Contemporánea Begoña Cava para presentar a cuatro mujeres referenciales, profesionales brillantes, que con su testimonio y su ejemplo pueden servir de referente a otras a la hora de superar la brecha de género que, aún hoy, está instalada en determinados sectores profesionales.
Una de esas mujeres es nuestra compañera Leire Barayazarra, directora de Sistemas de Gestión Integrados y Excelencia Operacional de Arania, que ha desarrollado su trayectoria profesional en un sector tradicionalmente copado por hombres, la Industria. Leire intervino en la charla sobre los “Roles de Liderazgo y Decisión: De la Diplomacia a la Alta Gestión”, presentada por Ana Otadui, presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, y por el director de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, José Manuel Barandiaran, junto con la diplomática Maider Makua; la directora de Capital Humano en Ormazabal, Leire Zarraga, y la directora de Finanzas y Control de Telefónica, Laura Abasolo.
Durante su intervención, la responsable de Sistemas de Gestión de Arania recordó que en este sector solo el 15% de los puestos técnicos están ocupados por mujeres, que sufren demasiado a menudo el llamado “efecto sándwich”: pocas mujeres en planta y en dirección, y mayor presencia femenina en puestos intermedios y administrativos.
Leire explicó que aunque Arania tiene una situación similar en planta, su equipo directivo roza la paridad, y desgranó algunas de las medidas que la organización ha puesto en marcha para revertir esta situación. Por un lado, abogó por trabajar desde el origen, es decir, por colaborar con empresas de selección para fichar a mujeres dispuestas a incorporarse a puestos directos en planta. Y por otro defendió el trabajo conjunto con centros formativos para ayudar a las personas más jóvenes a desterrar mitos e impulsar la presencia de mujeres en este tipo de tareas.
Su exposición aludió a la “aventura” que supuso la puesta en marcha del Plan de Igualdad en Arania, una iniciativa impulsada para conocer la realidad de la empresa sin “miedo a mirar debajo de la alfombra”. La labor que realizó la comisión detectó pequeños fallos en el área de prevención, con EPIs diseñadas para hombres; en la imagen externa que se proyectaba por los diferentes canales, que daba preeminencia a los hombres; en las ofertas de empleo, que partían con un sesgo masculino… aunque constató que ninguno de estos fallos se habían cometido a propósito. La realidad, según explicó, era muy diferente: “No habíamos sido sensibles a esos puntos y no nos habíamos adaptado a las nuevas circunstancias”.
La corrección de esos puntos se llevó a cabo junto a otras acciones de mayor calado, que comenzaron con un programa de formación dirigido a todas las personas: “Queríamos que el ‘despertar‘ de la comisión de igualdad se extendiera a toda la plantilla” para que cada persona pudiera actuar en su ámbito. A continuación se impulsó la conciliación, que ya utiliza el 10% de los hombres trabajadores directos en planta, y por último, hay un plan para que los puestos de trabajo se vayan adaptando progresivamente mejorando las condiciones ergonómicas.
Este repaso, según dijo, le ha permitido observar “con ilusión” que tanto en el seno de Arania como en otras empresas industriales la presencia de la mujer en puestos técnicos y de liderazgo está cada vez más extendida. Eso sí, sin perder de vista la ruta que, según su propia experiencia, se debe seguir en el futuro: “Este camino no debe recorrerse solo entre mujeres, es un camino entre hombres y mujeres, es fundamental sumar entre ambos para que los equipos sean diversos y se consigan resultados de éxito”.
Por eso concluyó su discurso con una doble interpelación. Por un lado, se dirigió a las empresas industriales para preguntarles: “¿Queremos perder el 50% del talento o queremos equipos diversos que generen negocio?”. Y, por otro, animó a las mujeres a “que sean auténticas, que piensen dónde quieren llegar y que sean ellas mismas”. “Hay hueco para vosotras en la Industria”, concluyó.
Un punto de vista similar mantuvieron sus compañeras de mesa. La directora de Finanzas y Control de Telefónica, Laura Abasolo, animó a las mujeres a tener “seguridad” en sí mismas y a “lanzarse” a la hora de afrontar los retos laborales que les presenten porque “no hay recetas” que aseguren el éxito. Eso sí, también consideró necesario que las empresas mantengan “procesos de selección abiertos” y “arriesguen” a la hora de apostar por mujeres en materia de contratación. Laura Abasolo añadió que el “liderazgo” actual, que es “más inspirador que jerárquico”, “encaja muy bien” con el género femenino, y destacó la necesidad de recorrer el camino de la igualdad “de la mano de los hombres”.
Por su parte, la directora de Capital Humano en Ormazabal, Leire Zarraga, animó a combatir el “síndrome de la impostora” que hace que muchas mujeres “infravaloren el mérito propio” y cometan el error de atribuir el éxito a la suerte, y defendió el liderazgo femenino; según explicó, este liderazgo se debe a la mayor capacidad de empatía que tienen las mujeres, a su toma de decisiones más participativa, y a la resiliencia y adaptabilidad que atesoran. En paralelo, pidió que las empresas utilicen herramientas que trabajen por el empoderamiento de la mujer y por superar aspectos como la brecha salarial y el techo de cristal. “Lo más valioso son mujeres conscientes de su valor y organizaciones comprometidas en construir espacios diversos e inclusivos”, concluyó.
Finalmente, Maider Makua destacó el escaso o nulo protagonismo que tiene la mujer en la carrera diplomática y en los organismos internacionales a pesar de ser una “parte fundamental” en la solución de cualquier conflicto y en materia de paz y seguridad. La diplomática se negó a aceptar el pronóstico que hizo el Foro Económico Mundial, que cifró en 130 los años que hacen falta para romper la brecha de género, y reivindicó el papel de iniciativas como la 1ª Estrategia de Acción Exterior Feminista a la hora de realizar un trabajo común que ponga los derechos de las mujeres “en el centro”.

